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ADUNLu convoca a Asamblea por situación financiera de la obra social DASMI

La Asociación de Docentes de la UNLu (ADUNLu) convocó una Asamblea Extraordinaria para el miércoles 4 de octubre a las 11 en el hall del Pabellón Scalabrini Ortíz de la Sede Central, con el objeto de “debatir colectivamente sobre la crisis financiera que está atravesando nuestra obra social, DASMI”.

"Existe una gran preocupación por parte de todos los trabajadores y trabajadoras de la UNLu por los recortes de prestaciones, los aumentos de los coseguros y de las cuotas de adherentes. Es imprescindible nuestra participación para reflexionar y decidir de conjunto las posibles soluciones para resolver estas problemáticas que nos afectan a todos”, expresó el sindicato en un comunicado y compartió “algunas reflexiones que pueden enriquecer el debate en torno la problemática de la salud y de nuestra Obra Social”:

“Desde ADUNLu entendemos que la salud de los trabajadores y trabajadoras es un derecho social que debería estar garantizado integralmente por el Estado, como parte del derecho a la vida y al buen vivir.
El sistema de salud de la Argentina está compuesto por tres subsistemas, el Público, el de las Obras Sociales y el Privado. Dasmi, se encuentra dentro del subsistema de las OS, particularmente dentro de las OS universitarias. Este sistema se sostiene fundamentalmente por los aportes de los trabajadores y de nuestros empleadores (el Estado).
El derecho social a la salud es factible de ser conquistado colectivamente a partir de la lucha cotidiana, batallando contra las corporaciones empresariales de la salud y de la industria farmacológica; quienes definen a la salud como una mercancía más del mercado que se compra y se vende. Sectores que, junto al discurso hegemónico de la biomedicina, difunden sentidos y construyen representaciones sociales sobre la medicina y la salud que le son funcionales a sus intereses económicos.
Desde nuestra función como veedores sindicales en el Directorio de la DASMI hemos venido alertando sobre la crisis financiera de nuestra OS, crisis de larga data que se ha agudizado en el último tiempo debido a la aceleración de los procesos inflacionarios.
Nos encontramos en un contexto general de ajuste hacia el conjunto de la clase trabajadora a partir de las políticas que desde el gobierno nacional y provincial se vienen desarrollando. La liberalización de los mecanismos de regulación y control por parte del estado generó un terreno fértil para un aumento desmedido de los precios de los medicamentos y de los servicios de salud que brindan las empresas de medicina.
La ecuación es sencilla: nuestra OS se sustenta con los aportes que se descuentan de nuestro salario. Las paritarias se vienen cerrando a la baja por lo que los aumentos salariales no permiten compensar la suba de las prestaciones médicas y medicamentos, generando una crisis financiera estructural.
Desde ADUNLu hemos denunciado públicamente que, sumada a la crisis financiera estructural, existieron procedimientos y decisiones políticas tanto de la Dirección General como del Directorio que atentan con la sustentabilidad de la OS cercenando nuestro derecho a la salud. A principio de este año emitimos un comunicado donde denunciamos que la DASMI pagaba sueldos de trabajadores nodocentes que le correspondían abonar a la Universidad, el monto anual de esta estafa rondaba, según el balance contable 2016, los cinco millones de pesos.
Gracias a nuestra intervención, denuncia y presión el tema se trató en el HCS donde se llegó a un acuerdo en que la Universidad reabsorbería la totalidad de la planta de trabajadores en los dieciocho meses. Como se continuó con el reclamo, la Universidad por medio de una resolución dispuso la incorporación de dichos no-docentes a partir del 1 de septiembre del corriente. A su vez reclamamos que la Universidad devuelva retroactivamente el dinero confiscado a la DASMI.
En este marco de crisis financiera el Directorio de la OS resuelve realizar una serie de ajustes que impactan negativamente en el servicio y en la garantía del acceso al derecho a la salud de los trabajadores. Se recortaron prestaciones, servicios y prácticas; se limitaron la cantidad de consultas; se aumentaron los coseguros y la cuota de los adherentes. Con meses de antelación planteamos en el Directorio que no avalaríamos estos ajustes y que creíamos imprescindible que la auditoría médica debía ser más estricta con los prestadores y empresas de la salud, quienes muy frecuentemente realizan sobrefacturaciones y sobreprestaciones.
Desde ADUNLu creemos que los afiliados a la DASMI debemos defender cotidianamente los recursos de nuestra Obra Social, en tal sentido acompañamos a una docente en la denuncia hacia una profesional que falsificaba su firma y cobraba honorarios de servicios que nunca había brindado.
Entendemos que el derecho social a la salud se debe conquistar colectivamente a través de la lucha de las y los trabajadores. Será un largo proceso que requiere de nuestro protagonismo.
Este proceso ya lo venimos transitando, en primer lugar, intentando problematizar y deconstruir los discursos e imaginario social que las corporaciones de la biomedicina y la industria farmacológica consolidan a través de los medios masivos de comunicación, de su connivencia con el Estado y del lobby en los congresos médicos sobre la salud.
En segundo lugar, intensificamos nuestra intervención en el CD de la OS intentando que las decisiones a las que se arriban se direccionen a quebrar la lógica mercantilista de la medicina. En este sentido acompañamos las definiciones políticas del Directorio que apuntaron a controlar rigurosamente los abusos de los prestadores, empresas de la salud y laboratorios que tiene como meta la maximización de sus ganancias a partir del negocio de la salud.
Entendemos que los servicios propios dirigidos por profesionales con fuerte compromiso ético político, puede consolidar una Obra social al servicio de la salud de los trabajadores. Los médicos de familia abordan de manera integral la medicina promoviendo la prevención más que la cura de la enfermedad.
Por último es imprescindible la tarea de seguir articulando la lucha con el conjunto de los trabajadores de las Universidades Nacionales para lograr que el Estado o el CIN destine una partida presupuestaria especial para sacar de la crisis a las OS universitarias”.