Entrevista a Martín Martinelli: “La intención de estudiar el genocidio en Gaza es que se frene”

  • Publicado el: Jue, 21/08/2025 - 10:52
Martín Martinelli, profesor de Historia, doctor en Ciencias Sociales y Humanas, presentó en la Sede Central de la UNLu su libro “Geopolítica del genocidio en Gaza” (Editorial “Batalla de ideas”, 2025). Minutos antes del concurrido encuentro en el Auditorio “Dardo Dorronzoro” fue entrevistado por el periodista Adrián Terrizzano para Noticias UNLu.

- ¿Vos podés explicar qué es Gaza, en pocas palabras, para que el público que quizás no está tan informado pueda entender de qué se trata?

- Gaza es un territorio que habitan los palestinos, que es una población del mundo árabe, a la cual Israel quiere conquistar y quiere expulsar o incluso exterminar. Tiene como característica principal que está en el centro de África, Europa y Asia, es decir, de Afro-Eurasia, en lo que se denomina Medio Oriente, que es un lugar de conflictividad muy alta porque está en una zona cercana al petróleo, a grandes reservas de gas, a China, a Rusia, incluso con cierta distancia también a Europa. Es un lugar que implica que conquistarlo tiene relación directa con controlar las palancas principales para poder controlar el mundo.

- ¿Por qué hablas de "genocidio" en Gaza?

- Genocidio es una palabra jurídica que tiene que ver con los Estatutos de Roma, que implica una deshumanización, es decir que al enemigo se lo carga de una negatividad, se dice que no es humano y se trata de aniquilarlo.
No tiene que ver con aniquilar a todos, como muchas veces se piensa, sino que tiene que ver con la intención de expulsarlos de un territorio y de vaciarlos de significado, borrar a los palestinos de los mapas y de los diccionarios.
El tema acá es tan importante porque este es un genocidio, al igual que hicieron los genocidas nazis contra judíos, gitanos, homosexuales y otros contrincantes políticos, igual que el genocidio americano contra las poblaciones nativas, igual que el genocidio de armenios por parte de los turcos, igual que el genocidio en Ruanda entre los hutus y los tutsis.
El genocidio implica que una población busca como objetivo eliminar a la otra. No quiere convivir, quiere sus tierras, pero quiere despoblarlas de ese otro. Es decir que hasta 1948 vivían cristianos, judíos, musulmanes, rusos, de diferentes religiones, de diferentes nacionalidades y lenguas, pero llega un momento, cuando se instala el Estado de Israel, que tiene una lógica de limpieza étnica.
Francesca Albanese, relatora de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Palestina, emitió un documento especial que se llama “Anatomía de un genocidio”; la Corte Penal Internacional describe al mandatario israelí, Netanyahu, como un genocida; organismos de derechos humanos, incluso israelíes como Bethlehem; los principales periódicos, entre ellos Haaretz de Israel; un montón de analistas, un montón de historiadores israelíes, estadounidenses, argentinos como en este libro, lo planteamos...
La intención de denunciar y estudiar este genocidio es que se frene. Un genocidio implica que otras potencias u organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debieran tratar de frenar esa matanza que llegó a límites muy cruentos. Vemos en estos días que reparten bolsas de harina a los palestinos y en ese momento de ayuda humanitaria los acribillan a tiros. La población gazatí son unas dos millones de personas... la mitad son niños o mujeres que no están en combate, ni mucho menos, sino que están tratando de sobrevivir.
El término genocidio está muy cargado emotivamente para muchas poblaciones, entre ellas los judíos, que no es lo mismo que los israelíes. ¿Qué quiero decir con esto? Que sufrieron un genocidio y la paradoja histórica es que ellos ahora, fuertemente armados, sobre todo por Estados Unidos pero también por la Unión Europea, es decir, principalmente Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, con esas armas están matando no solo palestinos sino también libaneses, iraníes, yemeníes, sirios e iraquíes.
La lógica del título “Geopolítica del genocidio en Gaza” tiene que ver con que no hay cientos de libros que hablen de genocidio en la tapa porque es un tema muy controvertido en la política mundial pero también y mucho en la política argentina.

- ¿Podés profundizar respecto de las implicancias geopolíticas de lo que allí está sucediendo?

- Lo que intento hacer en la primera mitad del libro es entender la lógica de cómo se conecta lo que sucede en Gaza con el “capitalismo fósil”, el interés por el petróleo y el gas, las rutas geoestratégicas que pasan por ahí, entre ellas la nueva Ruta de la Seda o la Iniciativa de la Franja y el Cinturón, que conectan a un montón de países, y esto tiene que ver principalmente con una lógica de enfrentamiento geopolítico entre el BRICS y el G7 y la OTAN.
El BRICS es Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, más Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Egipto e Indonesia. Y el G7 son los países colonizadores y lo que era el grupo de los siete más ricos hasta hace unos años que ya no lo son: Estados Unidos y Canadá, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia. Varios países de Europa, dos de América del Norte y uno de Asia como Japón. Esos países están viendo declinar su poder, hay un declive hegemónico donde ya no tienen la potencialidad económica ni política para influenciar en otras partes del mundo, como lo han hecho con el dólar y con otros sistemas de dominación.
El BRICS se consolida con países que no fueron los colonizadores de estos últimos siglos, por lo cual su lógica es otra dinámica y otro tipo de orden, algunos dicen desorden, pero es otra forma de organización mundial, con nuevos organismos diferentes a los que emergieron de la Segunda Guerra Mundial, es decir, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, del que muchos sabemos en Argentina, la misma organización de Naciones Unidas, todas las organizaciones mundiales que surgieron planteadas desde Estados Unidos. En cambio, la dinámica que plantean los BRICS es de unificación entre los otros continentes que quedan fuera de ese entramado de poder, de esa lógica de dominio mundial.
Y eso se manifiesta en Gaza y Palestina, Irán y los demás países que mencioné antes, Líbano, Jordania, Yemen, Siria, Egipto, es decir, Medio Oriente, y también en Ucrania y Rusia. Ese choque que hay entre los países del BRICS y los del G7 se da de manera más violenta y llega al conflicto armado en Medio Oriente y en el Este de Europa, en el caso de China con Taiwan hay tensiones, en otras partes del África como el Sahel también, pero no quiere decir que esa lógica no se aplique a América Latina. Lo mismo sucede con los gobiernos, justamente Brasil es del BRICS, en Argentina hay otro gobierno que no accedió al BRICS, por lo cual es una lógica que tiene muchas más implicancias de las que se suele decir.
¿Cuál es la implicancia mayor? Estados Unidos está en un declive, desciende de ser la superpotencia que supo ser cuando cayó la Unión Soviética y está sentado en la misma mesa casi con China y Rusia en diferentes aspectos. ¿Cuál es la apuesta de Estados Unidos? Diferentes guerras, solo que no implican directamente al ejército estadounidense sino que hay armas de Estados Unidos. Hay un apoyo diplomático, financiero, tecnológico, logístico, de informar mediante satélites. Incluso se usó la inteligencia artificial para matar palestinos.
Esas son las cuestiones que están sobre la mesa, solo que acá es donde se llega a niveles más inusitados de violencia y por eso es un tema que está en todas las primeras planas.

- Israel justifica lo que sucedió en el último año y medio en Gaza, en la incursión armada de Hamás del 7 de octubre del 23. ¿Qué te parece a vos ese argumento?

- Ese es un argumento inválido porque si uno ve videos de los ‘90, videos de cualquier otro año, ve cómo persiguieron a la población palestina. De hecho, Gaza desde el 2006, cuando ganó las elecciones Hamás, que es un movimiento de resistencia islámico y es un movimiento político, social y también armado, está cerrado y bloqueado por aire, mar y tierra. Ha habido cíclicamente por lo menos siete invasiones de Israel sobre Gaza previas al 7 de octubre, por lo cual una persona gazatí de 25 años vivió siete guerras e invasiones donde murieron muchos de sus parientes y cercanos.
Por supuesto, asesinaron a entre 1.000 y 1.300 israelíes, pero eso no tiene nada que ver con este genocidio porque ya está previsto en el plan de Israel ocupar Gaza, incluso para construir un canal que se llama el canal de Ben Gurion, que conecte y evite utilizar el canal de Suez. Eso es lo que no se dice en los medios, por supuesto Israel no lo reconoce porque está en guerra.
La diferencia es que nosotros escuchamos habitualmente las voces de los mandatarios israelíes y no la de los palestinos porque hay que entrar en el mundo árabe o ir a medios que no por casualidad se prohibieron como los medios rusos en Europa.

- Sucede también en la Argentina que quienes sostienen posiciones como la que vos estás enunciando respecto de este tema han recibido inclusive demandas judiciales, con cargos como antisemitismo ¿Qué pensás respecto a esta posibilidad? ¿Limita tu margen de acción como investigador o como académico?

- Por suerte yo tuve una súper bienvenida a la Universidad de Luján porque llevo por lo menos 20 años trabajando en el tema y es una investigación rigurosa. No es lo que yo opino porque leo el diario sino que investigo los documentos en árabe, en diferentes idiomas, en diferentes partes de la prensa del mundo.
Es como si se dijera a este país no se lo puede criticar o de esta política exterior no se puede hablar. Creo que fundamentando y argumentando cada uno tiene un posicionamiento ante cualquier tema, en mi caso soy un investigador que coordina un grupo de Palestina en América Latina y en otros países también, en CLACSO, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, investigo el tema en profundidad, con esa lógica de ver cómo se relaciona con la geopolítica.

- Finalmente, Martín Martinelli, te pido una breve referencia a la presentación de tu libro y de otros libros referidos a la situación en Medio Oriente.

- Poco a poco va creciendo este campo en la Argentina, hay muchos especialistas, en historia, en ciencias políticas, en geografía, en economía, que podemos tener una noción y una posición para analizar lo que dice el mundo y no esperar que otras agencias como, sin desmerecer, Reuters, CNN, AFP o la que fuese, nos den el conocimiento y que nosotros lo tomemos como verdadero. Este paradigma del mundo ya cambió, ya hay muchas más potencias en la mesa y con esto quiero decir diferentes formas de ver el mundo.
Celebro que se publique un libro, con todo lo que conlleva de esfuerzo, desde una posición de la Argentina y no leer únicamente lo que se produce en el norte global, eso es lo que trata de aportar el libro, un granito de arena para ver cómo funciona el mundo.