Otorgan el reconocimiento “Berta Cáceres” a la docente UNLu Romina Iodice
La docente Romina Iodice, coordinadora del Grupo de Estudio y Trabajo AgroEcoUNLu del Departamento de Tecnología, recibió la distinción "Berta Cáceres" que honra “trayectorias que hacen de la defensa del ambiente una defensa activa de la vida”. La distinción fue otorgada en el marco de la 9° Jornada por la Defensa del Ambiente y el Buen Vivir, llevada a cabo el lunes 9 de marzo en la Cámara de Diputados de la Nación.
La Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir es el capítulo Argentino de la Red Latinoamericana de Ecofeminismo, que persigue el objetivo de favorecer la colaboración solidaria, jurídica, política, económica y sanitaria de mujeres que protagonizan la defensa del ambiente y la construcción del buen vivir: "En un mundo que se dirige aceleradamente hacia una crisis ecológica global y un deterioro ambiental inevitable, las mujeres nos auto organizamos a través de continentes y fronteras en la defensa de los derechos de la naturaleza y de las personas. La dimensión ecológica y feminista que otorga el ecofeminismo es central para promover una transición a una sociedad más justa donde se protejan la vida humana y se respeten los límites que nos permite la naturaleza".
La Red Nacional se instituyó en el 32° Encuentro Nacional de Mujeres, en Resistencia, Chaco; y se convirtió en Red Latinoamericana en el 14° Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en Montevideo, Uruguay.
Se proponen fortalecer actividades concretas de difusión, concientización, incidencia política y entramado de experiencias en relación a la defensa del derecho humano a un ambiente sano y el buen vivir.
“Desde el 1er encuentro a hoy: la marea verde fue una explosión, no dejó a nadie distraído. Y la Red nos deja vernos entre nosotras y vincular nuestras acciones”, señalan desde la Red Nacional.
“¿Desde dónde y cómo defendemos la vida en los territorios?”, afirman.
“Las trayectorias que reconoce Berta Cáceres son diversas en sus orígenes, pero comparten un mismo compromiso: el cuidado y la defensa de la vida en los territorios. Provienen de comunidades originarias y campesinas, de asambleas socioambientales, organizaciones sociales, gremios y sindicatos, universidades, instituciones estatales y organizaciones de la sociedad civil.
También de trayectorias profesionales que ponen sus saberes al servicio de las luchas territoriales: abogadas, periodistas, antropólogas, biólogas, sociólogas, geógrafas, filósofas, fotógrafas, entre muchas otras.
Desde estos espacios, se despliegan múltiples herramientas para cuidar y defender la vida:
* Redes de apoyo y cuidado colectivo, para acompañar a defensoras y comunidades en contextos de conflicto.
* Educación y comunicación popular, para construir conciencia crítica, memoria colectiva y narrativas que disputen sentidos.
* Participación e incidencia en políticas públicas, para exigir derechos, fortalecer la democracia ambiental y transformar las condiciones que generan injusticias socioambientales.
* Producción agroecológica y comercio justo, como alternativas concretas que sostienen la vida, la soberanía alimentaria y las economías locales.
* Defensa del territorio y del patrimonio ambiental y cultural, frente al avance del extractivismo y el despojo.
* Organización comunitaria y fortalecimiento de lo colectivo, como base para resistir, cuidar y construir futuros posibles.
* Defensa de los derechos ambientales, el Acuerdo de Escazú y el uso de herramientas legales y litigios estratégicos, para proteger a quienes defienden el ambiente y los territorios.
Estas prácticas no actúan de manera aislada: se entrelazan, se sostienen en red y construyen poder colectivo”.
El Departamento de Tecnología de la UNLu extendió sus felicitaciones a la docente por este la obtención de este reconocimiento trascendente.




