“La resistencia de la UNLu consiguió que la dictadura no encarara ningún otro cierre”
Leonardo Malacalza y Susana Vior, profesores eméritos de la Universidad Nacional de Luján, dieron testimonio de sus experiencias en el panel “Acerca del cierre de la UNLu durante la última dictadura cívico militar y sobre su reapertura durante el primer gobierno democrático”.
En el marco de las VI Jornadas de Investigación y Enseñanza en Historia de la Educación Argentina Reciente (HEAR), que se desarrollan en la sede CABA de la Universidad, la mesa coordinada por la profesora emérita Graciela Carbone también contó con el aporte, mediante una nota, del ex rector José Luis Moreno.
En el inicio, Carbone reseñó sus propios recuerdos: la visita a la UNLu de Llerena Amadeo, ministro de Educación de la dictadura, en 1979, días antes de que se perpetrara el cierre; y como contrapartida, la emoción del acto de reapertura encabezado por el presidente Raúl Alfonsín, en 1984.
Luego, Leonardo Malacalza, el profesor con mayor trayectoria de la UNLu, dedicó su exposición “a la memoria de quienes fueron mis colaboradores en esos comienzos de la Universidad: César Lugones, María Marta Vázquez de Lugones y Mónica Mignone”, docentes de la Universidad detenidos - desaparecidos.
“Trabajaron conmigo en Ecología, César como auxiliar docente de primera, mientras que Mónica y María Marta asistían a las clases para observarlas, como parte del trabajo del Departamento de Orientación Educativa, desde septiembre del 73 hasta el 14 de mayo del 76, cuando fueron secuestrados y nunca más supimos de ellos”, relató.
Malacalza hizo referencia al contexto político cultural de aquellos años, la Noche de los Bastones Largos, el Mayo Francés, el Cordobazo, el boom de la literatura latinoamericana: “La posibilidad de estar en una Universidad nueva con nuevas ideas era una primavera que nos entusiasmaba”, explicó.
El académico también destacó la creación de los centros regionales en 1974, por impulso del rector Emilio Mignone, y la importancia que tenía para el proyecto truncado por la dictadura la estrecha relación con la sociedad de la Universidad mediante vínculos con colegios, iglesias o sindicatos.
A su turno, Susana Vior, agradeció la invitación a las Jornadas, “que me obligó a hacer un repaso por la mitad de mi vida”. “Llegué a Luján en 1984, a esa universidad reabierta que había sido un compromiso en la plataforma electoral del presidente Raúl Alfonsín”, memoró.
Indicó que había renunciado a la Universidad de Buenos Aires (UBA) 18 antes, en 1966, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía. “Había significado un punto final, rompí todos los comprobantes de mi relación con la Universidad”, indicó.
Expresó que, sin embargo, aceptó dirigir el Departamento de Educación de la UNLu porque “tenía una obligación moral con quienes habían perdido su vida o habían sufrido tanta represión”. “El país era un festejo y la reapertura era parte de eso”, añadió Vior.
Además, Vior consideró que “la resistencia de la UNLu consiguió que la dictadura no encarara ningún otro cierre que tenía en agenda” y valoró “el proyecto común de la construcción de una universidad democrática y democratizadora” después de 1984.
En el cierre, José Luis Moreno, primer rector electo de la UNLu, ofreció su punto de vista mediante un texto breve en el que advirtió que, en aquellos años, “el único despacho con calefacción era el del Rector”, ya que se trataba de “una Universidad pequeña, con pequeño Presupuesto”.
“Los inicios de la Reapertura se llevaron a cabo bajo dos conceptos de la filosofía griega clásica, peripatética y estoica”, ironizó Moreno y reflexionó: “Desde el frío de las aulas se puede llegar al calor del conocimiento”.




