Un año en la Antártida: “La convivencia es complicadísima, sobre todo con uno mismo”

  • Publicado el: Mar, 29/09/2026 - 11:43
El ingeniero agrónomo Víctor Eöry contó la “experiencia de autoconocimiento” que significó para su formación haber participado de diferentes campañas en la estación científica antártica Teniente Jubany (actual Base Carlini), en su época de estudiante de la Universidad Nacional de Luján.

“La convivencia es complicadísima, sobre todo con uno mismo”, explicó en el marco de una charla que ofreció el viernes 25 en el Auditorio “Dardo Dorronzoro” de la UNLu, en la que también compartió imágenes de su paso por el continente blanco durante dos veranos y el año 1990 completo.

“Hay muchas horas libres, durante el invierno sobre todo, hay una penumbra que asoma en el horizonte entre once y media y doce y el resto es todo oscuridad”, recordó y advirtió que “obviamente, te volvés más depresivo, te levantás, no dormís bien porque es todo noche”. “Es una de las partes más complicadas”, indicó.

Eöry señaló que en aquella época no había internet y “las comunicaciones eran por radio, una o dos veces por semana”, en un contexto de absoluto aislamiento. “Hasta no estar ahí, uno no toma dimensión de lo que significa”, reflexionó.

En medio de un paisaje casi carente de vegetación (“solo algún musgo o un par de gramíneas”), el estudiante de la UNLu y sus compañeros salían a tomar muestras en bote: “Te ibas acercando a los glaciares y aunque estaban a 14 o 15 kilómetros te parecían enormes”, describió.

Entre otras tareas, Eöry puso a punto una técnica para medir el metabolismo de anfípodos, (crustáceos comunes en los ecosistemas marinos) y colaboró en un censo de aves y mamíferos: “Era una caminata de unos 30 kilómetros que nos llevaba 4 ó 5 horas”, relató.

“Los aspectos psicológicos que fui adquiriendo a raíz de haber vivido esta experiencia me han fortalecido internamente y me dieron herramientas para la vida posterior”, afirmó el ingeniero como síntesis de aquella vivencia juvenil.